PASO 1
Limpieza facial: el vaciado
- Por qué tu piel lo necesita:
La piel es tu órgano de contacto más extenso y permeable: durante el día acumula polución, restos de protector solar, maquillaje y sebo oxidado. Si solo te enjuagás con agua o esperás al momento de la ducha, el agua no disuelve las grasas: los contaminantes quedan atrapados dentro del poro, generando puntos negros, opacidad e inflamación silenciosa. Por su parte, los sulfatos artificiales barren los lípidos de barrera, forzando a la piel a un efecto rebote de grasa o sensibilidad extrema. La doble limpieza botánica disuelve primero lo oleoso y luego retira las impurezas solubles en agua, permitiendo que los poros respiren en equilibrio y sin tirantez.
- Uso Consciente:
Iniciá aplicando tu Limpiador Ilumina masajeando suavemente sobre el rostro seco para fundir impurezas y protector solar sin tironear. Continuá aplicando tu Limpiador Facial en Gel sobre la piel humedecida: realizá círculos lentos y ascendentes, tomándote un minuto para soltar la pesadez del día. Enjuagá con agua templada y secá con suaves toques de toalla limpia.






